viernes, 19 de julio de 2013

Por ti

Si hay algo que realmente mata es la espera. Saber que algo viene para después solo esperar porque en realidad no hay nada más que hacer.
Esperar... ni siquiera la palabra por si misma es atrayente.
Te miro y siento tu cansancio, siento tu agotamiento y me siento impotente por no poder hacer que descanses. Ya lo decidirás tu o quizás el vendrá por tí al verte tan cansada... no se por qué él no se ha dado cuenta que estas tan cansada...
Quizás yo estoy equivocada y simplemente no logro aceptar verte así después de conocerte fuerte, jovial y siempre sonriente. Esa linda y cálida sonrisa con la que me recibías con un fuerte abrazo...Aún recuerdo aquel día que llegamos de sorpresa a la casa a verlos y tú me recibiste con un fuerte abrazo. Estabas tan feliz que no parabas de reír y tus ojos brillaban por las lágrimas contenidas.

Perdóname, perdóname por aquellos malos momentos que pude hacerte pasar, por aquellas penas y sufrimientos que pasaste por mi, por tus preocupaciones.

miércoles, 3 de julio de 2013

La muerte

Cuando vas a emprender un viaje revisas que todo este chequeado, que lleves la ropa suficiente, algunas fotos, algo donde escribir, quizás un libro, los artículos que siempre usas y que extrañarás. Pero siempre tienes algún presentimiento de que algo se te esta olvidando en algún lugar y sabes a ciencia cierta de que no sabrás que es hasta que no haya vuelta atrás.
¿Qué pasa con esos viajes cuando sabes que no volverás?
En esta última semana vi partir a dos personas que si bien las conocía por uno u otro motivo, no me eran cercanas, pero así las sentí. Dos personas en 3 días partieron para no volver y las lloraron, las lloraron mucho y más.
Eran personas que si bien no habrán sido santos,  otras personas las querían y definitivamente no querían que se fueran, no así, tan repentinamente como sucedió.
A ambos los vi, ahí en ese gran cajón donde las ponen para "el último adiós" y ¿saben qué? se veían contentas y tranquilas.
Era tan extraño ver a personas con los ojos hinchados que iban y venían y a otras personas con cara de tristeza "ayudando a sentir" el pesar de ver a alguien partir al lado de estas personas contentas y tranquilas rodeadas de sillas, luces, velas, fotos y flores.
Nunca antes la muerte me pareció tan amigable que en ese momento.

Solo es un viaje, un viaje más.