sábado, 22 de febrero de 2014

Sonreir por Compromiso

Hoy se hizo el cumpleaños de Alonso.

A pesar de lo mal que me sentía por mi periodo decidí que ayudaría a mi prima a enfrentar esta situación yendo a ordenar y quedándome con ella.

Hoy la vi alegre, la vi nerviosa, la vi estresada y colapsada hasta la risa sin sentido.
La ví como anfitriona digna y sonriente, sonriente a pesar de todo y entera hasta el momento en que su mundo se desmoronó.
La vi llorar desarmada, sin consuelo y como un animal herido al cual pateaste. 
La vi recoger sus pedazos, la vi tomar decisiones en la tormenta, levantarse y salir.

La vi y sentí en un solo día, todo un año que viví hace un tiempo atrás cuando creí que no había escapatoria, cuando me sentí miserable y sucia...cuando sentí que merecía más, que no era tan horrible como me decían, que me podía levantar y lamerme las heridas...que tenía una oportunidad. 

Yo pude escapar, salir y echarlo para siempre de mi vida, pero ella no puede hacer eso con el porque los une un hijo y hoy vi lo difícil que es sonreír sin sentirlo, morderse por evitar conflicto, convivir y compartir por compromiso. 

Quizas no se lo dije de entre todas las cosas que le dije una vez que todos se fueron bajo el resguardo de su alcoba, pero te admiro Pamela porque eres grande y has salido adelante.

jueves, 20 de febrero de 2014

Lágrimas Nocturnas


Anoche lloré.
Lloré solo un poco y lo justo y necesario para dejar fluir mis emociones imaginarias junto con las lágrimas. Dolieron y mucho, pero no fueron más reales que mis cálidos sueños. Sacaron a flote mis infiernos más profundos de aquellos en donde es difícil salir, pero aquí estoy, escribiendo después de haberles hecho una visita a mis demonios mientras la oscuridad se cernía y la suave respiración de mis seres queridos me acompañaba.
Me ahogué en un llanto silencioso y me estremecí ante las imágenes que se formaban en mi cabeza, pero comprendí que solo eran eso y que seguía ahí, de espalda en la cama, mirando el techo y con los pies fríos sintiendo el peso de mi gata entre mis pies sobre las colchas.

 No logro recordar en que momento me logré dormir, ni que pensamiento me dio la suficiente paz como para cerrar los ojos, pero el pensamiento fluyó y la paz se hizo dejándome descansar como no había descansado en días.

Hay ciertos temores que aún me rondan y demonios que aún me hostigan, pero hoy me siento un poco más fuerte, un poco mejor dispuesta que ayer y que antes de ayer.