Hoy se hizo el cumpleaños de Alonso.
A pesar de lo mal que me sentía por mi periodo decidí que ayudaría a mi prima a enfrentar esta situación yendo a ordenar y quedándome con ella.
Hoy la vi alegre, la vi nerviosa, la vi estresada y colapsada hasta la risa sin sentido.
La ví como anfitriona digna y sonriente, sonriente a pesar de todo y entera hasta el momento en que su mundo se desmoronó.
La vi llorar desarmada, sin consuelo y como un animal herido al cual pateaste.
La vi recoger sus pedazos, la vi tomar decisiones en la tormenta, levantarse y salir.
La vi y sentí en un solo día, todo un año que viví hace un tiempo atrás cuando creí que no había escapatoria, cuando me sentí miserable y sucia...cuando sentí que merecía más, que no era tan horrible como me decían, que me podía levantar y lamerme las heridas...que tenía una oportunidad.
Yo pude escapar, salir y echarlo para siempre de mi vida, pero ella no puede hacer eso con el porque los une un hijo y hoy vi lo difícil que es sonreír sin sentirlo, morderse por evitar conflicto, convivir y compartir por compromiso.
Quizas no se lo dije de entre todas las cosas que le dije una vez que todos se fueron bajo el resguardo de su alcoba, pero te admiro Pamela porque eres grande y has salido adelante.
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