jueves, 20 de febrero de 2014

Lágrimas Nocturnas


Anoche lloré.
Lloré solo un poco y lo justo y necesario para dejar fluir mis emociones imaginarias junto con las lágrimas. Dolieron y mucho, pero no fueron más reales que mis cálidos sueños. Sacaron a flote mis infiernos más profundos de aquellos en donde es difícil salir, pero aquí estoy, escribiendo después de haberles hecho una visita a mis demonios mientras la oscuridad se cernía y la suave respiración de mis seres queridos me acompañaba.
Me ahogué en un llanto silencioso y me estremecí ante las imágenes que se formaban en mi cabeza, pero comprendí que solo eran eso y que seguía ahí, de espalda en la cama, mirando el techo y con los pies fríos sintiendo el peso de mi gata entre mis pies sobre las colchas.

 No logro recordar en que momento me logré dormir, ni que pensamiento me dio la suficiente paz como para cerrar los ojos, pero el pensamiento fluyó y la paz se hizo dejándome descansar como no había descansado en días.

Hay ciertos temores que aún me rondan y demonios que aún me hostigan, pero hoy me siento un poco más fuerte, un poco mejor dispuesta que ayer y que antes de ayer.

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